Las flores, tan bellas y tan efímeras atraen mi atención por su delicada fragilidad. Los animales, con sus gestos y poses, muchas veces "tan humanos" son un reto. Ante la imposibilidad de dirigirles de alguna manera, la paciencia para esperarles en el momento justo que queremos es un ejercicio que, casi siempre, se ve gratamente recompensado.